Cómo trabajo
Dejar entrar a alguien en su casa es una decisión más grande de lo que el precio hace parecer. Una empresa grande responde a eso con un uniforme y un centro de llamadas. Yo no tengo ninguno de los dos, así que aquí está todo por escrito: qué pasa cuando hay que mover una visita, cuando algo se rompe, dónde queda su llave y qué hago el día que no puedo ir.
Última actualización
Cancelar o mover una visita
Con veinticuatro horas de aviso no hay ningún cargo, por cualquier motivo. Llame o envíe un mensaje y buscamos otro día.
Con menos de veinticuatro horas tampoco le cobraré. Le pediré reprogramar, y si pasa repetidamente se lo diré en lugar de agregar un cargo en silencio.
Si algo se rompe
Usted se entera el mismo día, por mí, antes de encontrarlo usted. Esa es la parte que importa y es la que de verdad preocupa a la gente.
Después lo reparo o lo repongo. No hay proceso de reclamación ni formulario que llenar, porque en esta conversación solo estamos los dos.
Lo que no voy a hacer es inventarle un cuento. Si rompí algo, le diré que lo rompí.
Llaves y cómo entro
Lo mejor es una caja de seguridad o un código en la puerta, y es lo primero que voy a sugerir. Así no se entrega nada y usted puede cambiar el código cuando quiera.
Si prefiere darme una llave, la guardo sin nada escrito: sin dirección, sin nombre, sin etiqueta. Una llave que identifica la puerta que abre es la única parte de esto que es de verdad riesgosa.
Pídamela de vuelta cuando quiera y se la devuelvo, sin aviso previo y sin explicaciones.
Si me enfermo
Le aviso en cuanto lo sepa, no a la hora en que debía llegar. No aparecer y explicarlo después es lo único que no voy a hacerle.
Le doy el primer espacio que tenga. Y para decirlo claro: no hay un equipo detrás de mí para mandar en mi lugar. Una sola persona de confianza es la idea entera, y este es su costo honesto: un día que no puedo trabajar es un día que se tiene que mover.
Precios y pago
El precio que se le cotiza es el precio de esa visita, e incluye los productos y el equipo, que yo llevo.
Si llego y el trabajo es claramente más grande de lo que se describió, se lo diré antes de empezar y usted decide. No voy a hacer el trabajo extra sin que me lo pidan y ponerlo en la cuenta.
Si no queda conforme con una limpieza
Dígamelo dentro de dos días y vuelvo a hacer lo que quedó mal, sin costo. Ese es el remedio, dicho sin rodeos, y a propósito no lo llamo una garantía: esa palabra tiene un significado específico en la ley de publicidad y significa devolverle su dinero.
Lo que no hago
- No soy contratista. Nada de reparaciones, instalación eléctrica, plomería ni nada estructural.
- Nada de riesgos biológicos, remediación de moho ni escombros de obra.
- No muevo muebles pesados yo sola, y no me subo más alto que un banquito de dos escalones.
- No vendo un paquete de limpieza profunda como extra, porque no lo ofrezco.
¿Algo de esto que prefiera preguntar en vez de leer? Llame o escriba al (626) 210-7250